La Habana, cuyo nombre completo es Villa de San Cristóbal de La Habana, es la capital de la República de Cuba y de la provincia Ciudad de La Habana.
Fundada en 1515 por el conquistador español Diego Velásquez de Cuellar, tiene una población de más de dos millones de habitantes y su centro histórico (La Habana Vieja) ha sido declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
En la Plaza de Armas, que fue en la época colonial el centro de la vida oficial y pública de la ciudad, se alza un monumento llamado “El Templete”. En su columna conmemorativa hay una inscripción en latín, casi borrada, que da fe de que en ese lugar hubo una ceiba y que bajo su sombrase celebró la primera misa y el Cabildo recibió la guarda y custodia de los Fueros y Privilegios de la Villa de La Habana según costumbre y usanza de las Leyes de Castilla.
El día 20 de diciembre del año 1592, Felipe II confiere a La Habana el título de ciudad, veintinueve años después de que el gobernador de Cuba, trasladara a ella su residencia oficial desde Santiago, sede hasta entonces del gobierno de la isla.
La importancia estratégica de La Habana y las riquezas que a ella llegan y de ella parten, la convierten en codiciado objetivo de piratas y galeones con patente de corso de las potencias enemigas de la Corona española. La Habana se fortifica durante el siglo XVII por mandato de los reyes que la suscriben como “Llave del Nuevo Mundo y antemural de las Indias Occidentales”. Al mismo tiempo, la ciudad se edifica con los materiales más abundantes de la isla: las maderas, que proporcionan a la arquitectura de la época un encanto popular, en combinación con los estilos llegados de la metrópoli y, muy profusamente, de Canarias.
Durante el siglo XVII la ciudad se engrandece con construcciones civiles y religiosas. Se erige el convento de San Agustín, se concluye el castillo del Morro y se construyen la ermita del Humilladero, la fuente de la Dorotea de la Luna en La Chorrera, la iglesia del Santo Ángel, el hospital de San Lázaro, el monasterio de Santa Teresa, el convento de San Felipe Neri y muchos otros.
El siglo XIX se abre con la llegada a la Habana de Alexander von Humboldt, quien queda impresionado por la vitalidad del puerto habanera. En el año 1837 se inaugura el primer tramo de ferrocarril, de 51 kms., entre La Habana y El Bejucal, que se usa para el transporte de azúcar desde el valle de Guines al puerto de la ciudad. Con ello Cuba se convierte en el quinto país del mundo en tener ferrocarril y el primero de los de habla española.
A finales del siglo XIX, La Habana vive los últimos momentos de la colonización española en América. El cambio de siglo transcurre en La Habana, y por tanto en Cuba, bajo la ocupación y el gobierno de los Estados Unidos.
Bajo la influencia estadounidense la ciudad creció y se enriqueció con numerosos edificios en los años 30, cuando se construyen suntuosos hoteles, casinos y espléndidos clubes nocturnos.
Desde el triunfo de la Revolución en 1959 se hicieron grandes transformaciones pero, por lo que respecta a La Habana, se puede seguir describiendo de acuerdo a las mismas grandes áreas de 1958 aunque añadiendo alguna más.
El cubano se manifiesta en su carácter alegre y en su sentido innato de la musicalidad y el ritmo que tienen su máxima expresión en lasa fiestas populares tradicionales que se celebran en la Isla. Se pueden destacar los carnavales de Santiago de Cuba, las Parrandas de Remedios y las fiestas de las charangas. Todas ellas complementan el acervo cultural de un país que es todo música, fiesta, baile y folclore.
Turismo en la Habana
La Habana
Cualquier época del año es buena para hacer un viaje a La Habana, Cuba. La primavera es una estación casi permanente en toda la isla. Le recomendamos particularmente disfrutar de:
Las playas cubanas

Las playas cubanas se encuentran entre las mejores del mundo. Al este de La Habana, a solo 20 minutos del centro de la Ciudad se encuentra la playa Santa Maria del Mar y Guanabo. En Matanzas a una hora de carretera de Ciudad Habana se encuentra la península de Hicacos, con la mejor Playa de Cuba: Varadero, kilómetros de playas de arena fina y aguas cristalinas, bajo el sol tropical.
Hay muchos Centros de Buceo que permiten a cualquier buzo explorar la plataforma coralina en el Sur de la Isla. También hay muchas excursiones en barcos a los Cayos, las islas pequeñas cercanas a la costa.
Las calles de la Habana
La Habana tiene en cada una de sus calles una historia diferente; las famosas columnas de sus edificaciones son un hecho singular. La Habana es un libro escrito en sus barrios, en sus balcones y parques y en su mítico Malecón.

Le recomendamos caminar por la Habana Vieja, la parte antigua de la ciudad, el Paseo de Martí, la Avenida del Puerto, la Avenida de las Misiones, el Capitolio de la Nación, el Convento de Santa Clara, el Castillo de la Real Fuerza, la Plaza de la Catedral, el Parque Central y el Parque de Colón. Suba a la torre del Convento de San Francisco de Asís y divise una espléndida panorámica de La Habana y su Bahía, tómese una cerveza en La Acera del Louvre (Paseo del Prado), allí se reúnen importantes intelectuales y artistas. Pasee por el Malecón, converse con la gente. Somos amistosos y alegres, le ofreceremos un retrato fiel de la realidad cubana.
La música cubana
En todas partes y a toda hora escuchará la afamada música salsa cubana y no podrá contener los deseos de bailar. No dude en sumarse a estas fiestas, los cubanos estaremos contentos de ser su pareja de baile.
Las comidas cubanas

Las Paladares son pequeños restaurantes privados que ofertan comida criolla basada en carne de cerdo, res o pollo, acompañada de arroz con frijoles, viandas y vegetales, y como postre mermelada con queso. Para beber una refrescante cerveza, jugo de frutas tropicales, cocteles o ron Havana Club si lo prefiere. Y para terminar una sabrosa taza de café fuerte combinada con el aroma especial de un buen tabaco cubano.
También se oferta comida internacional, en este caso le sugerimos visitar el Barrio Chino ubicado a pocos pasos del Capitolio Nacional.